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La prensa de izquierda ha sido, en nuestro país, intelectualizada y acartonada. Ha confundido, por tanto, el aula universitaria o la mesa de sabihondos, con política, encerrándose en un microclima de gente con titulo universitario o, simplemente, con una biblioteca voluminosa, y esto le ha impedido ver al hombre sencillo de pueblo y su mundo interior, contextualizado en una vida gris, carenciada y plagada de pequeñas y grandes humillaciones. El sentimiento de un trabajador, que languidece esperando un òmnnibus en una esquina, una tarde de lluvia y un bacán tripulado una cuatro por cuatro (4x4), por atender una rubia pechugona, le moja las alpargatas, no podrá ser entendido por ningún intelectual cajetilla, de esos que discuten puntos y comas de un trabajo teórico de un pensador marxista o polemiza sobre una estrategia guerrillera, pero cuando se arma lío piden calma a los compañeros.
Estamos absolutamente hartos de este tipo de dirigentes y movimientos, solo ùties para el ego, en muchos casos, de fracasados, cuya única diferencia con un vecino de barrio es que envés de escuchar, en un fin de semana, un partido de fútbol, concurren a una piojera, eufemisticamente llamada sala de teatral o leen un libro. De gente que durante décadas han estado participando de la formación de sellos políticos que a los tres meses, comienzan a dividirse y subdividirse, ha quedado demostrado por la vida que nada puede esperarse, dado que en su inmensa mayoría, son seres, que muchas veces no pueden ni resolver sus propias vidas.
Encontrar para nuestro pueblo, en muchos caso, caminos en otras experiencias históricas, una irresponsable traspolaciòn, que no tiene en cuenta las diferencias enormes culturales e históricas que muchas veces se da en realidad, por o cual se incurre en un delirio pueril e irresponsable, propio de intelectuales de brocha gorda, de esos que discutían frenéticamente un documento para el liceo, salvarse de un escrito.
Un líder surgido de un ámbito intelectual, es como encontrar un crack de fútbol entre las pitucas del Garden Club. Los pueblos latinos por su carácter de sangre caliente, incluso más que otros, buscan el liderato en el hombre viril y carismático, que, por otro lado, es el rasgo que nos conviene a los orientales, en este momento dramático que vivimos, con este gobierno de estafadores e hipócritas, que incurren no sólo en los viejos vicios, que le criticaban a los partidos tradicionales sino que están entregados a una dolce vita, que se burla de la miseria de los que depositaron su fe en ellos.
Debe pasarse del diagnostico a la respuesta inmediata, pensando no en lo electoral sino en arrancarle el gobierno soluciones inmediatas, mediante la lucha y la movilización para lo cual es necesario levantar una plataforma inmediata reivindicativa, que tenga en cuenta los temas acuciantes del pueblo, como la reforma tributaria, la inflación, la desocupación y la inseguridad publica, LA CUAL ATENTA, FUNADAMENTALMENTE por una calle de madrugada o se encuentra detrás de un mostrador hasta altas horas de la noche arriesgando su vida y sus pocos recursos, dado que el pitucaje se protege detrás de los muros de los cantris y se desplazan en automóvil.
La propuesta debe ser `por tanto un impuesto que grave el lujo, utilizar todos los recursos disponibles para desarrollar un plan de obras publica, para generar trabajo, reformas inmediatas al agro para aumentar la producción de alimentos y darle duro tanto al delito de aquello de cuello duro como a esa brutal violación de los derechos humanos es el que trafica pasta base, causa incluso, del aumento de la violencia en los delitos.
Si Venezuela se ha transformado en la nación que lidera el proceso latinoamericano, no habrá sido porque su revolución, iniciada en el año 1992, este dirigida por un hombre de acción. La experiencia histórica a demostrado que el liderato es fundamental y que la condición de líder no se adquiere en ninguna universidad sino que es un don que sólo lo brinda la naturaleza y es un muy particular misterio. Reconocemos que si bien han existido intelectuales que han dirigido procesos revolucionarios como Lenin, estos aunaban condiciones para la acción; nuestra izquierda se ha caracterizado, sin embargo, por la discusión intelectualizada, cuya vehemencia, en realidad, encierra la ambición rayana con la minucia de encabezar una lista que luego, solamente, acarrea 500 votos, por carecer, precisamente, de una figura carismática, capaz de magnetizar al pueblo y por utilizar arrogantemente, bajo el pretexto de concientizar, un lenguaje incomprensible para las grandes mayorías del país.
Nuestra izquierda y sobre todo la Radical es deliberativa, siendo incapaz de decisiones rápidas. En el tiempo que resuelve una minucia, la derecha resolvió innumerables cosas de peso, por lo cual siempre le lleva ventaja. Esto no es solo por un excesivo intelectualismo y por tratarse de muchos de sus militantes de irresponsables, para los cuales, muchas veces, es una catarsis su militancia sino, también, por un culto irrealista a la horizontalidad, que olvida que el enemigo, también, juega y no espera por ellos.
El culto a esto es como que un arquero para tirar al córner la pelota consultara con toda la tribuna.
Ante esto clamamos por el surgimiento de un líder como Chàvez, que nos libere de esta oprobiosa miseria y nos pliegue al proceso latinoamericano de reunificación y liberación nacional.
Me pregunto ¿ donde están los intelectuales como Rosencoff? Que nadie crea fuero coptados por el imperialismo, en los tiempos del Internet, antes existía v verdaderas redes de radio de banda corta y no lo habían logrado; lo que hizo cambiar de idea al intelectual tupamaro citado, fueron los setenta mil pesos $ 70.000, que se gana en el municipio por rascarse.
Los grandes lideres históricos no se inventan con una asesor de imagen sino que a esa posición se asciende en el compromiso de la lucha; y por una magia indefinible.
Encontrará nuestro pueblo su líder y su camino.
Intransigencia estará a su servicio.